cp81 Sanidad en la Biblia

cp81 Sanidad en la Biblia explica del punto de vista de Dios como es la enfermedad, y Dios puede mandarnos enfermedad y luego sanarnos si quiere.

cp81 Sanidad en la Biblia explica del punto de vista de Dios como es la enfermedad, y Dios puede mandarnos enfermedad y luego sanarnos si quiere.


La Sanidad en la Biblia

Por David Cox

[cp81] v1 ©2023 www.folletosytratados.com
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En la Biblia, hay un punto en que la enfermedad física y el pecado están juntos, y cuando Dios nos sana, puede tocar más el pecado (asunto espiritual) que el cuerpo. La enfermedad es un resultado del pecado.

Salmos 38:3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

Miqueas 6:13 Por eso yo también te hice enflaquecer hiriéndote, asolándote por tus pecados.

Santiago 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
16 vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Pero hay muchos ejemplos de Dios sanando diferentes personas (salvas e inconversas) en las Escrituras.

Dios sana a las personas.

Mateo 15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.

La lista es muy grande, pero entonces ¿Debemos anticipar la sanidad física por Dios hoy? ¿Cómo hizo Dios la sanidad antes y no para nosotros?

Un Punto Muy Importante.

Si todas estas personas recibieron sanidad de Dios en la Biblia, ¿Preséntame a uno de ellos hoy para que le pregunte si no tuvieron ninguna enfermedad después? ¿Están vivos aun? Bien, entonces el punto es que tuvieron que morir después, aunque fueron sanados en ese momento.

Lucas 17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! 14 Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

La lección aquí es que las personas enfermas generalmente no quieren al Salvador, sino a alguien de quitarles del problema del momento, y una vez que se logra una buena solución, siguen con sus vidas sin pensar de nuevo en Dios.

¿Qué quiere Dios realmente?

Isaías 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Esto es muy simple. Dios quiere que “vayamos a la mesa” (como cuando dos personas van a una mesa para hacer cuentas entre ellos) y hablemos. Hablamos de nuestros pecados, y lo que Dios quiere, que nos arrepintamos de estos pecados confiando en Jesús. Esto es un nuevo nacimiento  (Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.) que nos transforma a una criatura nueva (2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.) Pero de ”negociar” con Dios sobre nuestros pecados es muy caro. Tenemos que arrepentirnos para obtener el perdón de nuestros pecados, y muchos dan la vuelta a Dios dejándole sentado en la mesa. No le hablan de esto. Pero esto es el alto deseo de Dios en cuanto a cada persona.

Entra la Enfermedad.

2 Reyes 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. 2 Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: 3 «Te ruego,» oh Jehová, «te ruego» que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho «las cosas que te agradan.» Y lloró Ezequías con gran lloro.

El caso de Ezequías era especial. Él era un buen creyente en Jehová, obediente. Usó su vida entregada a Dios para ser sanado por Dios. Él tuvo la costumbre pasada y presente de vivir en el camino de Dios. Vuelve, y di a Ezequías… Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. 6 Y añadiré a tus días quince años7 Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó. El punto más importante en esta historia no es nada más que Dios le sanó, sino que la sanación fue simplemente que Dios le cambió su tiempo de muerte y le concedió quince años más de vida. TODA SANACIÓN ES UNA EXTENSIÓN DEL TIEMPO SOBRE LA TIERRA. Si meditamos sobre esto, todos los que son sanados mueren siempre después de un tiempo de ser sanados, y cualquier sanación es que Dios dá más tiempo para poner en orden nuestras vidas. O sea, aunque “te levantes de la mesa con Dios” (sin tratar tus pecados con Él), vas a regresar a un día cuando tengas problemas en el futuro, o tengas enfermedades y vas a pedir a Dios su ayuda, y la “negociación” entre tu y Dios sobre tus pecados va a seguir donde los dejaste tirados. Somos criaturas con pecado, y siempre vamos hacia la muerte.

El Alma que Pecare, Morirá.

Ezequiel 18:20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.

Romanos 3:23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Eclesiastés 7:20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.

Entonces todos los seres humanos “van a sentarse a la mesa” un día para hablar con Dios sobre sus pecados, o van a demorar esto hasta la muerte, y al morir, van al infierno.

¿Qué expectativa nos queda?

Primero, Dios está con nosotros (Emanuel), y la enfermedad y la muerte son necesarias. Pero el tiempo de morir, y el ser sanado o de morir es muy importante a nosotros, al menos hasta que Dios nos sane. Job 5:18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan. Deuteronomio 32:39 Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano. Éxodo 15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. El punto muy saliente aquí es que Jehová es Dios, nuestro Creador y Sostenedor. Dios causa las enfermedades e igualmente Dios sana las enfermedades. Lucas 1:37 porque nada hay imposible para Dios. De una mano, nos alienta que Dios puede sanarnos. De otra mano, regresamos al punto de que tenemos que tratar con Dios respecto a nuestros pecados, y no hay otra persona, otro dios, afuera de Dios Jehová que tenemos con quien tratar. Pero Dios sí puede sanarnos. En el caso de Ezequías, era justo, y pidió a Dios, y Dios le concedió MÁS TIEMPO PARA PONER SU VIDA EN ORDEN, o sea, le sanó. Después, Ezequías murió a un punto (2 Crónicas 32:32). La sanación no va a darnos vida eterna en esta tierra con este cuerpo. La sanación siempre es una extensión de tiempo que tienes limitado de todas maneras. Para ver lo que el sanado hará con este tiempo. Los 9 leprosos, se fueron felices que fueron sanados y nada de sus pecados ni el Salvador-Sanador cruzó por sus mentes jamás. O sea, es dudable que ellos meditaron sobre sus vidas e hicieron cuentas con Dios, ordenando sus vidas espiritualmente. Ezequías era justo, creyente en Jehová aparentemente, y siguió en el camino de Dios. Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,  Dios pone prioridad sobre nuestra salvación antes de nuestra salud física. Si una persona no ha nacido de nuevo, no es una nueva criatura, se puede arreglar esto con recibir a Jesús el Salvador. Esto es si decide recibir a Jesús el Salvador ANTES DE MORIR. Si un cristiano tiene pecados no confesados, también en la vida, los puede confesar y arrepentirse de ellos, y pedir perdón. Se van a la eternidad con todo arreglado.  Hay un punto fuerte que Dios quiere que hagamos antes de morir. Para el cristiano, sus pecados están bajo la sangre de Cristo. Cristianos pueden perder unos de sus premios por pecados sin ser confesado y entregado a Dios.

El Arrepentimiento

Lucas 13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente. 4 O aquellos «dieciocho» sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Si meditamos sobre lo que Dios nos declara, todos somos pecadores, y toda alma que pecare morirá. No queremos enfermarnos y mucho menos morir por una enfermedad (aunque esto es la forma más común de salir de este mundo). Tampoco queremos que nos pase un evento violento. Entonces, ¿Cómo pasamos de este mundo? Dios es quien envía el ángel de la muerte (como en la plaga en Éxodo de matar a los primogénitos) para recoger el alma de cada uno. Pero la tragedia realmente es de enfrentar a Dios sin haberse arrepentido de sus pecados. Este es el punto de Jesús.

Captando la Situación  desde el Punto de Vista de Dios.

1 Tesalonicenses 4:17… y así estaremos siempre con el Señor. Salmos 49:15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo.

Para la persona que tiene una relación salvadora con Jesús, la muerte es simplemente una puerta por la cual uno entra en su premio eterno, de vivir con Jesús para siempre. Salmos 73:24 Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. O sea, todo el punto en la muerte es que es necesario para que vayamos a estar para siempre con Jesús, nuestro Salvador. Aunque sea tenebroso, siempre aquí,  en la eternidad Dios está presente con nosotros. Además de esto, en la muerte, Dios está con nosotros.

Salmos 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento… 6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Salmos 41:3 Jehová le sustentará sobre la cama de dolor; toda su cama revolviste en su enfermedad. (Versión Reina Valera 1865)

Mateo Henry comenta “el Señor tendrá en cuenta su caso, y enviará debidos suministros.” Como en los problemas en la vida,  la enfermedad es permitida por Dios para enseñarnos a depender más de Él.  Pero todo no está “sellado en concreto.” Como en el caso de Ezequías, la plegaría del enfermo puede cambiar su situación. Santiago 5:14 involucra las oraciones de los hermanos santos. Pero Dios oye y actúa según nosotros entramos a orar por la enfermedad. La pregunta realmente es si Dios quiere sanarte. Dios trae enfermedades a causa de nuestros pecados. En 1 Corintios 11:29-32, las personas que no se ocupan de sus pecados son débiles y enfermizas y muchos duermen (han fallecido antes de tiempo).                              TMC

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