cp42 ¡No seas Fariseo!

En este folleto examinamos la condenación de fariseos por Jesucristo en Mateo 16:6.
SECCIONES
¿Qué es un Fariseo?
No tienen la vista en Cristo
El Espíritu de la SOberbia
La Condenación Bíblica del Pecado
El Espíritu de Exclusividad
Exaltación de Reglas
Eran Hipócritas
La Actitud Correcta

¡No seas Fariseo!

Por David Cox

Revisión Gramatical: Luis Flores E.

[c42] v1.1 ©2014 www.folletosytratados.com
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Mat 16:6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

Los fariseos se oponían a Jesús en mucho de lo que hacía. Jesús habló duramente contra ellos. Hay muchos fariseos modernos en el cristianismo pero no lo saben. Los fariseos tenían un punto de vista hacia las Escrituras literal, interpretaban las Escrituras correctamente en muchas ocasiones.

Pero hubo graves problemas, cuando Satanás no pudo provocarles a oponerse y desobedecer la Biblia, en consecuencia, les dejaba hacer el bien, y entonces aparecía el fariseísmo. Es decir, usar el bien en tu contra.




¿Qué es un Fariseo?

Muchas personas claramente desobedecen los mandamientos de Dios. Esto puede deberse a la ignorancia, voluntad propia, o por error al entender en otra forma lo que quiere Dios. Pero los fariseos son diferentes. Ellos estudian la Palabra de Dios y “en general”, la interpretan correctamente, y andan en camino de obediencia. Pero su problema radica en sus alcances por Dios, no tanto por su desobediencia. Por lo general “andaban bien”, pero acogían otra forma de desobediencia. Se jactaban con demasiada soberbia de su superioridad al “estar más cerca a Dios”.

Lucas 14:8 Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, 9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. 10 Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. 11 Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

El fariseo presume que él es excelente (puede ser o parecer muy bueno), y alardea, deseando que todos le reconozcan así. “Merece” esta adulación por su superior vida espiritual.

Mat 3:7 ​Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre

Los fariseos en palabras profesan bien las cosas, pero en la práctica no obedecen lo que profesan. Dicen que aman, pero en la realidad no es así. Se distinguen por la jactancia que hacen de sí mismos. “Lo suyo” (su estilo de vida, su familia, su grupo, su nombre, su posición doctrinal, etc.)




No tienen la vista en Cristo.

El fariseo no copia a Cristo, aprende de Él, para usarlo condenando a otros y sentirse superior.

Son versados estudiosos de las Escrituras, pero, Cuando el estudiante “quiere saber” de las Escrituras y no quiere aplicarlas en su propia vida, hay hipocresía. El conocimiento de Dios sin aplicación causará soberbia y arrogancia, y con el tiempo, crueldad de espíritu hacia a otros. Cor 8:1​ El conocimiento envanece, pero el amor edifica.




El Espíritu de la Soberbia

Prov 6:16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. El fariseo siempre se ve a sí mismo mejor que a otros, y es el primero en proclamarlo. Se distingue por la jactancia de su obediencia, y las condenaciones a sus hermanos. La actitud bíblica debe ser tener piedad por tus hermanos y por los que pecan, y ayudarles (con ánimo y amor) a vivir bien con Dios y salir del pecado. Su actitud es siempre apoyar y ayudar a otros, y no la de condenarlos.

En Lucas 18:9-14, el fariseo confiaba que “él era justo”. Normalmente no se admite la humildad y la degradación delante de otros (al menos fácilmente), se trata de manipular las situaciones para que salga brillando su propia justicia.

En Mateo 9:10-13 y Lucas 15:2, los fariseos despreciaban a otros (especialmente a cualquiera que tuviera pecado) y acusaban a Jesús por su amor y comunión con ellos. El hijo pródigo (Lucas 15:25-32) muestra que debemos orar y regocijarnos cuando haya pecadores que se arrepientan.




La Condenación Bíblica del Pecado

La condenación bíblica postula una fórmula muy precisa. Primero, hay una declaración general. Por ejemplo, “Debemos asistir fielmente la iglesia” en lugar de indicar “tú no asistes regularmente”. Como en los sermones y enseñanzas, la exhortación es general sin incluir nunca nombres de personas.

Pero hay rebeldes o débiles que no dejan de pecar. En este caso, los líderes (no cualquiera, y nunca indirectamente) deben acercarse a ellos con espíritu de mansedumbre y amor para exhortarles.

Gál. 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

No puede ignorar la desobediencia, se trata de que después de repetidas exhortaciones públicas (sin decir nombres) y con mucha oración. La disciplina es bíblica. Al final de la corrección es preferible que la persona se arrepienta, porque si no, entonces su falta y rebeldía se presentará a la congregación por los líderes de la iglesia, la cual le tratará como un incrédulo que necesita necesita salvación. Nunca nos gloriemos en la condenación de alguien. ES INCORRECTO QUE CIERTOS INDIVIDUOS TOMEN EL REGAÑO PÚBLICO EN SUS MANOS, FUERA DE LA AUTORIDAD DE LA IGLESIA.

Existe la condenación pública y la semipública (mencionando nombres en situaciones no públicas), tratándose de un maestro falso o persona que está enseñando herejía a otros, el propósito siempre será proteger a los fieles del error.




El Espíritu de Exclusividad

Mat 15:1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan.

Un fariseo es alguien que no acepta a cristianos por su profesión y práctica, sino que forma grupitos separatistas, que consideran a los de su círculo (buenos) y los de fuera de su grupo (malos).

Pretenden hacer “clones” exactos de ellos mismos, sin admitir que es posible ser diferentes a ellos y todavía ser bíblicos. Atacan constantemente a otros grupos, no por su falta de cumplir con la Biblia, sino porque no se sujetan a su grupo y control. Y así, llegan a ser el enemigo, y dicen, “¿Qué cosas de la Biblia puedo usar para dañarles bien?”. Para ellos, los cristianos que no se sujetan a su control, son enemigos iguales que Satanás.




Exaltación de Reglas

Mat 15:8 ​Este pueblo de labios me honra… su corazón está lejos de mí. 9 …en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Al fariseo se le reconoce por ser experto en reglas bíblicas. Pero tuerce lo que la Biblia dice para llegar a sus propias reglas y condenar a otros. Su objetivo es brillar como los únicos que cumplen, calificando a los demás como seres inferiores incapaces de llegar a la verdad de Dios. Se diferencian porque dictan nuevas leyes “supuestamente” bíblicas, que en realidad, carecen de base escritural.

Jer 8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. 9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?

Otra vez los fariseos “usan” la Palabra de Dios con fines equivocados. En Mat 15:1-9, los fariseos usaban “la ley” para deslindarse de obligaciones que Jesús señalaba como tales. Igualmente Mateo 19:3-9. Mateo 23:23-24 enfocaba asuntos triviales (sin importancia a los ojos de Dios), para pasar por alto lo esencial e importante. Cambiaban la enseñanza bíblica, establecían nuevas reglas humanas, e ignoraban o quitaban la obligación de leyes bíblicas para congraciarse con la gente.




Eran Hipócritas

Mat 23:25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. 27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28 Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. El fariseo es una persona que no puede medirse de acuerdo a las normas de Cristo. Se mide por la conducta de otros que son mejores que ellos, y por los cuales sienten envidia. Lo malo de otros a su alrededor, parece lo más blanco en ellos mismos. Un buen cristiano no toma la actitud, “soy mejor que otros”, sino “soy menos en la medida de Jesucristo”.

En Mateo 23:5-7 los fariseos pensaron que sus obras de justicia impactaban a otros y les motivaban alabanzas por su justicia. Pero Jesús lo consideró como actitud incorrecta. Lo que haces para Dios debe ser en humildad, sin buscar alabanza y reconocimiento humano. Su fama y posición eran de más importancia que la verdad y la obra de Dios. Supieron que Jesús era Dios, pero no quisieron arriesgar su fama y su gloria si lo apoyaban. No podían regocijarse en la exaltación de otros siervos de Dios.

Mat 23:3 Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

De nuevo notamos que “en palabra” muchas veces están en lo correcto, pero son hipócritas porque no cumplen con los señalamientos y los usan para condenar a otros (lo que enseñan). Sus motivos y actitudes muestran su error.




La Actitud Correcta.

Básicamente, un cristiano siempre debe hacer lo correcto y no jactarse de haberlo hecho. Debe haber humildad en lo que uno logre, igualmente la compasión y clemencia hacia otros pecadores, son los factores que hacen a uno como Cristo.




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