cp23 Perdonando como somos perdonados

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Perdonando como somos perdonados
Por David Cox
[CP23] v1r ©2009 www.folletosytratados.com
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Mat. 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

Dios quiere que nosotros vivamos en una forma en que no guardamos rencor, no buscamos venganza, y no conservamos conflictos y fricción contra otros. Es tan importante el perdón en nuestras vidas espirituales, que Dios condiciona Su divino perdón a nuestros pecados sobre el punto de que nosotros perdonemos a otros. Sin el perdón establecido en nuestras vidas como parte de nuestro carácter moral, simplemente es imposible que uno sea realmente salvo. El perdón es algo que aceptamos y buscamos tanto para que Dios nos perdone, y tanto para practicarlo con nuestros prójimos.

¿Qué es el perdón?

Luc. 17:3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

El perdón es cuando una persona hace algo en contra de alguien, o incurre una deuda con otra persona. Cuando el que ofende va a quien ha ofendido y pide perdón, diciendo que ha hecho mal (confesión), que se arrepiente de su pecado, y quiere ser perdonado, entonces se puede perdonarle o no. Aunque a veces existe el elemento de arrepentimiento (no ofender más con la misma cosa), también Cristo perdonó a los que le crucificaron aunque ellos no se lo pidieron. El perdón es tanto que la persona que ofende busca paz con el ofendido, tanto que la persona ofendida busca paz con sí misma para no llevar coraje o rencor. En Santiago 5:15-16 habla de los ancianos de la iglesia que oren sobre un enfermo que les pide, “y si hubiere cometido pecados,  le serán perdonados.” Este pasaje da a entender que las enfermedades vienen en juicio sobre los pecados de uno, y la persona tiene que buscar arrepentirse y buscar el perdón para ser sanado físicamente. Los ancianos tienen parte en esto.

El perdón está en el carácter de Dios

Isa. 43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Sal. 33:5 El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

Dios perdona nuestros pecados porque Él quiere ver el perdón en toda la tierra como manifestación del carácter de Dios mismo. Dios quiere ver su misericordia diseminada por todo el mundo. Por perdonarnos, Dios está imponiendo el carácter moral de perdón en los seres humanos. Uno no puede ser salvo sin abrazar el concepto del perdón, y esto no es nada más que busques el perdón de Dios por tus pecados, sino que perdones a otros como Dios te perdonó (que impongas perdón en tú carácter moral).

Dios te regresa tu carácter otra vez a ti

Pro. 14:21 Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado. 22 ¿No yerran los que piensan el mal? Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien.

La salvación “alcanza” solamente a quienes “piensan el bien.” Esto es de tener los conceptos de verdad y misericordia en el centro de tus pensamientos y acciones.

Stg. 2:13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.
2Sa. 22:26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.

En una forma Dios está examinando la vida de cada persona, analizando el carácter moral. Como tú eres moralmente, así Dios va a tratarte. Si eres bueno de tu carácter, Dios va a ser bueno contigo. Si eres malo, Dios va a hacerse malo contigo. Ahora Dios no acepta lo que pretendes de ser, o lo que le dices que eres, sino como eres realmente, por como tratas a los demás.

Dios quiere que le imites

Ef. 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Dios nos manda de imitarle. Esta imitación está en el carácter moral de Dios. Como es Dios moralmente, Dios así quiere que seamos. Luc. 6:36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Dios condiciona tu perdón divino en que abrazas y practicas el concepto moral y divino del perdón.

El perdón es esencial en la salvación

Mat. 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. ¿Quieres el perdón divino? Entonces abraza el concepto de perdonar a tu prójimo. Dios condiciona nuestra relación con Él, en ser salvo y en recibir nuestras peticiones delante de Dios en que practicamos el perdón.

Mar. 11:25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

1Pe. 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

Nuestra relación con nuestros prójimos, especialmente entre pareja, es lo que Dios examina para ver si perdonamos o no. Si nadie nunca hiciera ofensa en contra de nosotros, entonces será imposible que tuviéramos evidencia del perdón en nuestras vidas. El hecho de que alguien nos hace algo malo es propuesto o permitido por Dios para ver como reaccionamos. ¿Realmente tenemos el perdón en nuestro carácter moral o nada más estamos jugando con Dios?

Dios tratará cruelmente a los que no tiene la misericordia

Stg. 2:13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

Jesús usó la parábola en Mat. 18:23-35 para enseñarnos sobre el perdón. Nos presenta un dueño quien tiene un siervo. El siervo se endeudó con tanto dinero (60 millones de sueldos mínimos) que será imposible de pagar. El dueño le pidió cuentas al siervo, y no pudo pagar entonces le mandó a la cárcel. Por rogarle, el dueño le perdonó. Pero el siervo salió y exigió sin perdón o misericordia a que el otro consiervo le pagara una deuda mucho menor (5 meses de sueldo mínimo). Cuando el dueño oyó del asunto, cambió su opinión hacia el mal siervo, y le exigió todo, echándole en el infierno.

Mat. 18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Ojo por Ojo, Diente por Diente

Muchos piensan que la regla de oro es hacer a otros como te hacen a ti. Pero no es así. Dios quiere que nosotros hagamos bien por mal.

Mat. 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

El punto es que Dios permite abusos, ofensas, y pecados para que cada uno se demuestre su carácter moral. Todo pecado no es personal en contra de nosotros, sino es en contra de Dios,.

Sal. 51:4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

Aunque David mandó a matar a Urías, traicionó a Israel por matar a un general en tiempo de guerra, y dejó a Bet-sabe embarazada y viuda, David tuvo el concepto de que sus pecados son solamente en contra de Dios. No somos nadie para exigir y demandar cuentas con otros quienes nos han hecho mal, porque entonces Dios no nos perdonará a nosotros. Los pecados que otros hacen en contra de nosotros son en contra de Dios. Cuando captamos este principio, entonces no nos enojamos cuando alguien nos hace algo malo. Dejamos a Dios de ser juez y de vengarnos o dejar libre a la persona.

Heb. 10:30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.

Solamente Dios puede exigir y juzgar a otros, nosotros no podemos. Si tratamos de hacerlo, entonces Dios nos dejará afuera del cielo.

La falta de perdón en una persona le perjudica espiritualmente y le causa a la persona de alejarse moralmente de Dios, y de no ser como Dios. El perdón es parte de la salvación tanto en recibirlo en que uno perdona a otros como parte de su carácter moral.

Ef. 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

El punto de fijarte en perdonar no es el ejemplo que otros hacen en contra de ti, de causarte lastima e injuria, sino el ejemplo de Cristo. Como Cristo perdonó a los que le mataron, así debes perdonar a otros ni modo lo que te hagan.

¿Cuántas veces tengo que perdonar?

Luc. 17:4 Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Mat. 18:22  Jesús le dijo: No te digo hasta siete,  sino aun hasta setenta veces siete.

La Biblianos presenta que no hay límite en cuantas veces tienes que perdonar a alguien. Mientras que sigue pasando, tú tienes la obligación de ser como Dios, seguir perdonando. ¿Cuántas veces quieres que Dios te perdone? O sea, después de un número, ¿Dios no te perdona más y en lugar del cielo, vas al infierno? Necesitamos perdón las veces que sean.

Rom. 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Entonces Dios quiere que cuando alguien nos hace algo malo, regresemos a esta persona bien, que no llevemos maldad, rencor, o coraje en nuestros corazones en contra de esta persona. Demostremos en tales situaciones que el bien es más fuerte que la maldad por perdonar. Dios vence cuando tú perdonas.

 

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