ig102 ¿Eres de casa o eres turista?

ig102 ¿Eres de casa o eres tourista? Explica como debemos tomar responsabilidades en la iglesia y su ministerio porque "somos de casa", no con la actitud de turista.

ig102 ¿Eres de casa o eres tourista? Explica como debemos tomar responsabilidades en la iglesia y su ministerio porque “somos de casa“, no con la actitud de turista.


Ig102 ¿Eres de casa o Turista?

Por David Cox
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1 Pedro 1:22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;

Los miembros de una iglesia son quienes deben hacer el trabajo de la iglesia, son los guerreros de oración pagan por todo, son quienes hacen crecer la iglesia por el evangelismo e invitan a otros a reunirse con la iglesia. Es entendido que ellos deben asistir a “su iglesia” cada domingo, y muy raramente asisten a otras iglesias. Los que son “de casa” pagan la renta y gastos, cuidan el edificio, son quienes se hacen responsables para la buena función de la iglesia. Ellos se sacrifican para comprar un edificio propio para su iglesia. Son quienes que reciben y hacen sentir bien a los visitantes. Son quienes que testifican e invitan a otros cristianos ajenos a la iglesia, y promueven la iglesia.

Los visitantes que ocasionalmente visitan la iglesia son personas a las que la iglesia no les hace demandas u obligaciones. “Venga,” y “Conózcanos.” Son como “turistas.” No se comprometen con deberes, obligaciones, o responsabilidades. ¿Cuál eres tú entonces? ¿Tomas las responsabilidades de representar a Dios al mundo y hacer los trabajos necesarios? ¿O vienes nada más para pasar el tiempo sin participar y servir a Dios y al cuerpo de Jesucristo? La diferencia entre ser turista o de ser “de la casa” es que el turista está allí solamente para ver y no participar. Las responsabilidades de mantener algo como una iglesia nunca caen sobre los visitantes, sino para los de casa. Entonces, ¿Cómo es de “ser de casa?” ¿O eres como turista?

Viendo la Iglesia Espiritualmente

1 Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

Hay unos puntos fuertes que tenemos que insistir en ellos. Dios es amor, y la salvación es una manifestación de Su amor hacia nosotros. Si quieres entrar en la salvación, debes tener este mismo amor morando en ti, como parte de tu carácter.

De amar a Dios es difícil, pero manifestamos nuestro amor a Dios por como amamos a nuestros hermanos en Cristo. Mateo 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces, tu relación con otros cristianos, tus hermanos en la misma fe y práctica, es como amas a Dios. Sin amar a Dios, no eres salvo. Si eres salvo, tienes absolutamente que tener una relación de amor con otros cristianos, o sea, participar en una comunidad de fe, o sea una iglesia. Tanto que mantengas una relación y participación en esta comunidad de fe, tienes que ver que continúe y que exista. La iglesia es un testimonio a Cristo y a la salvación que es pública y local.

1 Juan 4:14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo… Lo que tenemos que entender es que nuestra salvación se basa en el amor. Primero, Dios nos amó, e hizo la salvación para nosotros. 1 Juan 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Entonces, nadie participa en la salvación de Dios, el Dios de amor, si esta persona no hace el amor parte de su carácter moral, lo que es la persona, lo que siempre esta persona manifiesta con su vida en práctica diaria. Este amor divino debe ser en su personalidad siempre, pero hay enfoques muy importantes. Todo esto es cómo amamos a Dios, y es la muestra que uno es salvo, o consecuencia y fruto de ser salvo. De amar a alguien es de servirle, de hacerle mejor en una forma su vida. Gálatas 5:13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Amar a su pareja. Esto es un mandato en la Biblia (Efesios 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres…), y hasta las ancianas deben enseñar esto a las jovencitas. Amar a sus familias. Igualmente, el amor es demostrado entre la familia. (Tito 2:4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos…) Amar a sus hermanos en la Iglesia. (1 Pedro 2:17 Honrad a todos. Amad a los hermanos…Romanos 12:10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. Juan 13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.) En el pasaje de 1 Juan 4 que citamos arriba, hay una obligación de amar a los hermanos en Cristo. Muchos se quejan qué no es posible de amar a los hermanos contenciosos. Pero también Dios nos manda a amar aun a nuestros enemigos (Mateo 5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen). 1 Tesalonicenses 5:14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.

La Diferencia entre ser Turista y de Casa

1 Corintios 4:1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Muchos entran en cualquier iglesia para dominar la situación, sienten o piensan que son los dictadores o que son más espirituales de la gente que hay allí. Pero una iglesia es una comunidad de salvos, donde sirven los unos a los otros. Hay necesidades de la comunidad, al igual que de los individuos dentro de esta comunidad. 1 Pedro 5:3 no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Mateo 20:25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Este pasaje define nuestra relación en la iglesia. Mientras que somos iguales frente a Dios, los “más grandes” en el reino de Dios son los que más y mejor sirven a sus hermanos.

Los dos conceptos son polos aparte. De amar y servir a alguien es de ver por su bien siempre. Un dictador o “señor” manda otros a servir o a hacer cosas que necesitan ser hechas. Si una persona entra en la iglesia y ve que hay algo tirado en el piso, el que tiene la mentalidad de siervo lo recoge o agarra una escoba y lo limpia sin querer o sin llamar la atención a sí mismo. Un dictador da órdenes a otros para que lo hagan. Los siervos ven las necesidades, y automáticamente hacen lo que es necesario.

No tienen que esperar hasta que un dictador venga y les de órdenes, o que un hermano trate de obligarlo a cumplir, como cuando lleva a un niño al dentista para sacarle un diente. Los siervos tienen iniciativa y la buena fe, y siempre se mueven a remediar un problema, necesidad, o algo que debe ser (como saludar a los nuevos o visitantes), y será una bendición a otros. Recuerda, el siervo está haciendo esto porque ama a Dios, y esto es como se muestra el amor a Dios.

Un dictador da ordenes porque él es algo grande, y quiere a otros de adorarle. En lugar de demandar derechos uno al otro o de ser dictadores sobre sus hermanos, fueron de un solo espíritu. (Hechos 4:32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. Generosamente compartían con gozo para las necesidades de uno al otro. 2 Corintios 6:11; 7:2-3; 1 Juan 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestra vida por los hermanos.) O sea, debe haber una buena relación que un salvo tiene con sus hermanos de la fe, y esto es de ver su bien, aun sacrificando de sí mismo.

Dependemos uno del otro

Romanos 12:3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura (tener la mente cabal, i.e. sano, moderado: -sobrio, cabal, cordura, cuerdo, prudente), conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

La mayoría de los cristianos no entienden su relación con sus hermanos en Cristo. Para tener la salvación completa, un cristiano necesita a sus hermanos en Cristo. Ellos añaden algo espiritual a uno.

O sea, de nuevo regresamos al pasaje de 1 Juan 4, e insistimos que si el amor de Cristo en morir en la cruz por ti no te cambia espiritualmente (Juan 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.), entonces no eres salvo. Jesús trató con Nicodemo sobre este punto. Nicodemo era muy religioso, sabio de las Escrituras, pero Jesús trató con su necesidad de “nacer de nuevo” como condición para realmente ser salvo. Es un cambio total entre antes y después. (2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.)

Esta nueva vida es que uno es nuevo espiritualmente en qué eres, y cómo demuestras esta salvación. Participamos en la iglesia positivamente, tratando de hacer mejor y más bendecidas las vidas de todos allí. Esto no es porque ellos son tan buenos con nosotros, sino porque uno entiende que Jesús es bueno contigo, y por esto participas en la comunión de la iglesia.

Nos aguantamos unos a los otros

Efesios 4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

La realidad atrás de este mandamiento es que cualquier iglesia está compuesta de muchas personas, y cada uno en un diferente nivel de entendimiento y transformación moral (la santificación), y si uno tiene frustración o irritación con un hermano, probablemente uno de los dos de ustedes está creciendo espiritualmente, y lo que ayuda es cuando uno aguanta y soporta al otro. (1 Corintios 1:10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos, una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.)

Nos Sujetamos unos a los otros

Efesios 5:21 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 1 Corintios 16:16 Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan.

Para clarificar, no hay dictadores en la iglesia. Debemos trabajar uno con el otro, sometiéndonos unos a otros para que la obra no tenga estorbos, y para que cumplamos con la obra de Dios como Él quiere.

Filipenses 2:3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 1 Pedro 5:5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

La idea no es que el pastor es o sea dictador, sino que él es humildad, y su liderazgo es basado en humildad y ejemplo personal.

Por medio del amor y sumisión el uno al otro, la iglesia es un buen testimonio a Cristo. Demuestra el amor, que es la esencia de Dios, y la iglesia funciona correctamente. Pero todo esto es solamente cuando la gente de la iglesia deja de ser turista viendo, disfrutando, y empieza a trabajar duro para que los propósitos de Dios se cumplan.

¿Has pensado que el mundo no quiere nada de Dios porque Sus hijos no saben ni demuestran este amor del que Dios habla?

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