Urgencia de la Salvación

salv19 La Urgencia de la Salvación

En este folleto examinamos la urgencia de la salvación. Salvación empieza cuando uno responde al evangelio que Dios ha preparado. Es muy importante de fijar que la salvación es una actitud del corazón en que siempre y constantemente está respondiendo espiritualmente a lo que Dios expresa como su voluntad. TEMAS: La Provocación; Tendrás que renacer; La Provocación de Dios; Todos daremos cuenta con Dios; Hoy, Ahora es tiempo; La Consecuencia de no Responder

La Urgencia de la Salvación
Hoy es el Día de la Salvación

Pensamientos para los que demoran sin aceptar a Cristo
Por David Cox
[salv19] v1 ©2012 www.folletosytratados.com
Se puede fotocopiar e imprimir libremente este folleto
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Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación…A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. Heb 3:7-10

En Mateo 21:28-31 Jesús relató una parábola de un padre que tuvo dos hijos. Dio órdenes a los dos, y uno dijo, “”, y nunca obedeció. El otro dijo “no”, y luego se fue e hizo lo que su padre le pidió. Jesús regañó la gente de su día, porque de boca dijeron que sí obedecía a Dios, pero como el rebelde, no cumplieron realmente. Los verdaderos hijos de Dios son activamente cumpliendo la voluntad de Dios el Padre. En Mat. 12:47-50, Jesús rehusó a su madre María y sus hermanos, diciendo que su verdadera familia son los que hacen la voluntad de Dios (v.50). En Mat. 7:14-23, Jesús avisó sobre falsos profetas, y comentó en esta enseñanza que solamente los ministros que actualmente obedecen a Dios como su calidad principal son los verdaderos hijos de Dios. Los demás ni son salvos, aunque hacen grandes milagros y señales.RVG

La Provocación

Heb 3:4 Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios. 5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa «de Dios» como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir; 6 pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza. 7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.

Hay una lección importante de aprender de la historia de Dios con Israel. Israel, como hijo rebelde, no hizo caso a las advertencias y amenazas que Dios les dio, y llegaron a ser condenados sin remedio por Dios. Dios no tiene paciencia sin fin con nosotros, y cuando andamos en rebelión, vagando de Dios, Dios permite nuestra rebelión nada más hasta un punto. Luego vendrá “el disgusto de Dios” sobre nosotros.

La marca de un verdadero hijo de Dios es su constante deseo y práctica de obedecer a Dios. Si peleas constantemente con Dios, y la desobediencia e ignorar a Dios son elementos de tu vida espiritual, probablemente no eres salvo.

Tendrás que renacer

Jn 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Jesús mismo habló de esta grande necesidad de nacerse de nuevo. Es importante de entender que tenemos que “arrepentirnos” o cambiar nuestra disposición hacia Dios y las cosas eternas. Cuando Jesús explicó la vida eterna a Nicodemo, usó la analogía de un bebé que se nace. Vive de una forma antes de nacer, y por la experiencia de nacer, vive totalmente diferente después. Igualmente, Jesús aplica estos dos estados a nosotros, y si no “nacemos de nuevo” (nacemos espiritualmente) no veremos al cielo.

Jn 3:15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús nos presenta que es la fe, el creer, o el poner nuestra confianza en Jesús el Cristo que salva a uno. Nos transforma totalmente (Rom 12:1-2)

Pero debemos entender “la fe en Cristo” más ampliamente. Tiene más que un solo entendimiento. Primero, el tener fe en Cristo es de ver la obra de Jesús de morir en la cruz como un hecho de sustitución para uno mismo, en que, nuestra acepción y creencia en ello personalmente e individualmente es lo que nos salva, y nada más. Es Dios salvando a nosotros, pero habla del poder y amor de Dios hacia a nosotros, y que “creemos esto”. Salvación es una disposición (fe o creer) hacia a Dios, que confiamos en Él por quien es Él. El carácter divino es amor, y aceptamos este amor hacia a nosotros, para que se more en nosotros. Pero no debemos limitar “fe en Cristo” a solamente esto. Por segundo, Además de ser atónito sobre el gran hecho de amor que hizo Dios, debemos reconocer la sabiduría y autoridad de Dios sobre nosotros. Dios sabe mejor que nosotros, y de recibir Jesús es también de sujetarse bajo la autoridad y sabiduría de Dios como quien que manda en tu vida. Este punto, abre para la tercera consideración de “recibir a Cristo”. Si aceptamos Dios como “Dios en nuestra vida” para mandar Su voluntad, y obedecemos, nuestra confianza en Él debe también extender a recibir la persona y ejemplo de Jesús moralmente. Es de ver a Jesús y de recibir su carácter moral como el patrón moral que usamos nosotros para nuestras vidas. Hablamos de la piedad y santidad que demostró Jesús, y este patrón es lo que buscamos entender e imitar como queridos hijos de Dios. No se separa la salvación (ir al cielo) de la salvación del pecado actualmente aquí y ahora (vivir aquí sin meternos en la impureza moral).

En nuestro pasaje en Hebreos, el autor nos exhorta, “como dice el Espíritu Santo, si oyereis hoy su voz” (Hebreos 3:7), y esto es lo que realmente hace un cristiano a ser un hijo de Dios, responde espiritualmente a Dios. Dios usa nuestra consciencia (la voz del Espíritu Santo hablando adentro de nosotros) con Su Palabra inspirada para imponer la fe y el patrón espiritual de Jesús.

La Provocación de Dios

En Hebreos 3:8-9, Dios habló de Israel provocando a Dios por andando vago en su corazón. En versículo 10 dice, “no han conocido mis caminos”. El disgusto de Dios viene cuando no buscamos de corazón y de voluntad propia el carácter y gusto de Dios.

Heb 10:16 Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, 17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

La relación o experiencia que de veras salva es esta relación donde uno no provoca a Dios por vagar (ignorarle) ni desobedecerle, sino poner el carácter moral y voluntad de Dios en práctica en su propia vida por gusto de haber sido salvo por Jesús. O sea, porque amas a Jesús, vives lo que es el patrón moral de Jesús. Satanás quiere fabricar otro tipo de salvación en nuestras mentes, donde hacemos algo que nos da la salvación, y vivimos como nos da gusto a nosotros sin dejar Dios y su voluntad afectar nuestro vivir.

Todos daremos cuenta con Dios

Rom 14:10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Pablo estaba tratando problemas entre cristianos en la iglesia de Corintios, y en su exposición, declara plenamente que TODOS (cristiano e inconverso) tendrá que entregar cuentas delante de Dios por todo lo que ha hecho. Muchas veces los cristianos piensan que no tendrán que entregar cuentas con Dios, entonces pueden vivir como quieren, ni modo como Dios piensa sobre lo que hacen. Pero no es así. Aunque no perderemos nuestra salvación, el hecho de pararse delante de Dios cuando Dios revisa nuestras vidas al final, y no tener excusa, nos será doloroso y penoso.

Rom 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

El estado de no ser condenado es vinculado con el andar conforme al Espíritu Santo, siguiendo sus indicaciones para nuestra vida. No seremos castigados como los inconversos en el infierno, pero tampoco es bíblico de que podemos pecar con impunidad porque somos salvos.

Rom 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, «o sea» de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.

Pablo tuvo claro entendimiento de que la salvación es en un sentido al final del mundo (al final, en el juicio final), y también salvación es ahora, actualmente del pecado en nuestras vidas. De ser salvo es de no tener el pecado reinando en ti actualmente, y de ser esclavo a la justicia divina (seguir el patrón moral de Jesús).

Hoy, Ahora es Tiempo

2Co 6:2 Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

El tiempo de actuar sobre la salvación es siempre “ahora”, en este momento. Cuando Dios te habla, la respuesta es de actuar inmediatamente. Muchos piensan que luego pueden responder a Dios y corregir sus vidas, pero esta actitud es realmente una disposición de un inconverso, no de obedecer a Dios. El hijo de Dios responde con sí, lo que tú quieres Dios.

Stg 4:14 cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Es muy peligroso de presumir que Dios siempre va a seguir dándote oportunidades una tras la otra, y no hay ninguna consecuencia en no hacer caso a Dios. Esto se aplica para aceptar a Cristo y ser salvo, e igualmente se aplica a la consciencia cuando el Espíritu Santo te dirige a vivir piadosamente, y nada más por esta vez, vas a pecar con lo que quieres. Gén 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre.




La Consecuencia de no Responder

Sal 95:7 Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestro corazón…

Según este Salmo, la marca de ser una oveja de Dios es que haces caso a la voz de Dios, y no haces duro tu corazón en contra de Dios. Además de SER LO QUE MARCA EL VERDADERO CRISTIANO, es muy peligroso si no tomes esta actitud. Heb 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! Es horrible de menospreciar o despreciar a Dios, y luego caer bajo la condenación de Dios.



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