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Cómo encontrar Contentamiento

Por David Cox
Gramática y Redacción: Luis Flores E.
[fin02] v2 ©2014 www.folletosytratados.com
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No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Filipenses 4:11

cómo encontrar contentamientoMuchos luchan por sus aspiraciones, sus deseos. Es un “fracaso” no lograrlas en su vida. Piensan saber lo que “es mejor” y no escuchan más. No encuentran un estado de felicidad en la vida y son miserables. No hace caso a Dios y arreglan sus vidas a su parecer, no encuentran ni lo que piensan que es la felicidad. No son aprobados ante Dios.

Siempre tienen la vista en lo terrenal y no en lo celestial. La felicidad depende de las circunstancias terrenales, pero el gozo es resultante solamente de tu condición eterna ante Dios… ¡Eres salvo!

Viviendo en la Voluntad de Dios

Fil 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Mucha gente nunca entiende que Dios es quien reina en nuestras vidas, Él decide lo que pasa. Dios controla si nazco sin brazos, sin piernas, en buena salud o enfermo, engendrado en familia pobre o familia rica. Es Su disposición y buena voluntad lo que causa “mi miseria” o “mi felicidad”.

No son las posesiones lo que nos da la felicidad, ni estar en buen situación (como hijo de padres opulentos), No, la felicidad se encuentra en vivir completamente en la voluntad de Dios. Antes de encontrar la voluntad divina que nos hace felices, tenemos que reconocer el valor espiritual de esa voluntad y estimarlo.

La Salvación está en “Hacer la Voluntad de Dios”

1a Juan 2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

La salvación se centra en una entrega de tu propia voluntad paar hacer solamente la voluntad de Dios. Hay tantos en nuestro mundo que dicen ser salvos (porque hicieron la oración del pecador), pero la verdad, no lo son realmente. La salvación empieza con el arrepentimiento y continúa con la fe y la confianza en Jesucristo. La clave o secreto de ser salvo es estimar altamente el valor de Jesús, de su ejemplo moral en la cruz, y de su sumisión irrestricta a la voluntad de Dios el Padre.

Juan 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

La ruta para encontrar felicidad y contentamiento, empieza con darnos cuenta que nadie puede ser feliz sin respetar el patrón espiritual del Señor Jesucristo, modelando la vida de acuerdo a esta regla. Hablamos de la sumisión a Dios, a Su voluntad y a la entrega de nuestra propia voluntad (el arrepentimiento). Dios nos muestra nuestro deber, señalándonos que lo que pretendemos y pensamos, no sirve. Solamente abandonando el razonamiento humano y obedeciendo la voluntad divina, podemos ser realmente felices.

Las Posesiones son Transitorias

Luc. 12:15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

El secreto para ser feliz, es tomar en cuenta el mundo de la eternidad que sigue, y vivir por el y en la luz de el, y NO caer en el error o la trampa de pensar “estoy mejor con lo que tengo”.

Deut. 8:17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

1 Sam. 2:7 Jehová empobrece, y él enriquece; Abate, y enaltece.

Pensamos que las posesiones que tenemos son resultado de nuestra industria o de la “suerte”, pero esto es engañoso. En realidad es lo que Dios elige darnos, y lo que dispone es “dejárnoslo prestado durante nuestro tránsito en la tierra”. Es un gran error estimar altamente las posesiones, las riquezas y el poder económico.

Ecl 5:15 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano. 16 Éste también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?

Para abrir tus ojos espiritualmente a la realidad de la vida, tienes que fijarte en Dios, y no en “las cosas” de este mundo. Lo que realmente importa para nuestro bienestar aquí y en la eternidad es nuestra relación con Dios, nuestra adoración a Él y nuestra sumisión a Su voluntad. Tu bienestar depende de establecer una buena relación salvadora con Dios, no en acumular posesiones y riquezas que luego las perderás.

Las Riquezas no Valen, no Duran

Proverbios 27:24 Porque las riquezas no duran para siempre…

Job 27:19 (Él) rico se acuesta, pero por última vez; Abrirá sus ojos, y nada tendrá.

Lucas 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Salmo 49:17 Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.

El valor real de cualquier cosa es su servicio y su duración. Todos los tesoros de este mundo son transitorios e inservibles en la muerte.

La sabiduría y la prudencia es entenderlo y estamparlo en tu mente.

Ecl 3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Lo que distingue al hombre de los animales es el concepto de la eternidad, aunque él no entienda cabalmente su significado. El hombre que no puede pensar más allá de sus deseos terrenales, no es mejor que los animales.

La Felicidad es Confiar en Dios

Hebreos 11:9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; 10 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

Job 1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

Heb 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Abraham supo este secreto, y vivió fijando su “vista espiritual” en la eternidad. Job tuvo mucho, y todo lo perdió sin perder la vista en Dios y la eternidad. Moisés, igualmente abandonó riquezas y placeres, prefiriendo lo que Dios le prometía en la eternidad (Heb 11:24-27). Para meditar en este gran ejemplo, hay que entender que el secreto para ser feliz es ignorar las circunstancias terrenales, y fijar la vista en lo celestial. Esto habla de quien es tu Dios, el ente o persona más importante que domina tu vida.

Mat. 6:24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?…

31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

El afán por las cosas equivale a que son tu dios. Cuando uno tiene a Jesucristo como su Dios, no se afana por tener más y mejores cosas de la vida. Sirve a Dios, no a la avaricia (las cosas). La fe revela que Dios es más importante y prioritario que las cosas de “la buena vida”. Lo notable de alguien realmente feliz, es su servicio y dedicación a Dios. Las cosas terrenales (abundancia o carencia), no representan un estorbo en su vida.

Fil 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

La felicidad y contentamiento se basan en la relación con Dios, en nuestro servicio, y aquello con lo que Dios va a premiarnos en la eternidad.

1a Timoteo 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. 11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

Es un grave error pensar que tener posesiones terrenales es la felicidad. No, eso no toma en cuenta a Dios, y no le da crédito como el Creador que decide tu vida. La felicidad no radica en tener posesiones o riquezas, ni en tener fama o poder. Es la relación con Dios donde tu aceptas lo que Dios haga en tu vida (dar, quitar, o no dar).

Rom 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

La felicidad (alegría por las buenas condiciones y circunstancias de la vida) no debe ser demasiado importante para nosotros. Más importante que ser feliz, es tener una buena relación con Dios, en que entendamos y aceptemos con gratitud lo que Dios nos quiera mandar en la vida.

Heb 13:5 Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

Cuando tenemos esta relación de confianza con nuestro Dios, podemos encontrar contentamiento y felicidad con lo que tenemos. Confiemos en que Dios no va a dejarnos abandonados, ni será sordo en el día de nuestra calamidad.
Salmo 62:1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El verbo “acallar” en hebreo significa estar confiado, quieto, calmado. En castellano es similar: “Calmar”, “Apaciguar”.

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