ig32 ¿Cómo orar para los misioneros?

En este folleto explicamos los objetivos que debemos estar orando en la obra misionera (con ejemplos de la Biblia). Estos son obreros para la cosecha, la salud física, la vida espiritual, la vida de oración de cada uno, la vida familiar, la tentación y la carne, conflictos y estrés, el evangelismo bíblico, y el desánimo.

¿Cómo orar para los misioneros?

Cómo orar para los misioneros
Por David Cox

[IG32] v1 ©2006 www.folletosytratados.com
Este folleto puede ser reproducido
para fines no lucrativos.

“Hermanos, orad por nosotros.”
Misionero Pablo 1Te. 5:25

Cada obediente y verdadero cristiano debe tener preocupación para la obra de Dios. Si la obra del Señor es una guerra en contra de Satanás, entonces es solamente por las oraciones de sus santos que un obrero cristiano puede trabajar. Muchos cristianos están preocupados sobre el avance de la obra del Señor por las misiones, pero no saben como orar por sus misioneros. ¿Cómo y para qué cosas deben orar para estos obreros solitarios trabajando en campos infértiles tan lejos? Este folleto trata de dar respuestas. Cómo orar para los misioneros.

(El autor de este folleto es un misionero de más que 20 años en la obra misionera afuera de su país, y los primeros 9 años como misionero soltero.)




Obreros para la cosecha

Mat. 9:38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Tal vez la primera cosa en qué debemos concentrar es la necesidad de obreros llamados y entregados en la obra de Dios. Desafortunadamente en nuestro día hay más y más obreros, y menos y menos buenos obreros que son realmente calificados y haciendo un buen trabajo. Frecuentemente nuestro mundo moderno considera el ministerio como cualquier otro trabajo, y muchos en el ministerio trabajan igual como lo harían en un trabajo secular, edificando grupos de personas que son sin dirección, sin supervisión, o peor, no realmente aun salvos. Hay gran necesidad para hombres y mujeres dedicadas que sacrificarán todo incluyendo su propia salud, su bienestar económico, su fama, su prestigio, y aun sus propias expectaciones de qué lograrán en el ministerio, porque van a campos de trabajo sin gloria para hacer la obra como Dios les dirija.

Una de las más importantes cosas de recordar tocando tus misioneros es que son personas ordinarias quienes tienen las mismas problemas que tú o tu pastor tendrán. Se enojan, se amargan, se fastidian, y pierden la calma, haciendo o diciendo cosas que no deben, todo dependiendo en como ellos andan con el Señor, y como andan en este momento particular de la tentación. Esto es donde Satanás siempre nos ataca, y nos hace inútil para el Señor.




La salud física

Muchas veces los misioneros trabajan en lugares que simplemente no son saludables, o aun peligrosos. Mientras otros pueden disfrutar de la seguridad de salud en su país, el misionero tiene que contender con diferencias de cultura, ambiente, y bichos que le causarán a enfermar. Estrés, largas horas de trabajo, problemas, y otros factores le causan de cansar y enfermarse. Tiene que encontrar como seguir y ministrar por medio de todo esto, resistir, y aun lograr cosas en el ministerio. Una vez que se acostumbra en otro país, entonces es tiempo de regresar a sus iglesias que le apoyan, levantar más sustento, y empezar otra vida allá por un rato, para que de nuevo cuando estés acomodado, regresar al campo misionero. En 2Co. 12:7, Pablo menciona que Dios le dio un aguijón en la carne, pero Pablo tuvo victoria sobre este problema por entender y vivir el principio de 2Co. 12:9 “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” Su punto era que Dios nunca le quitó el problema, sino quiso que Pablo siempre contendiera con ello para enseñarle que debe levantar sus ojos de su propia situación y enfocar su concentración en el Señor, dependiendo en Dios, y no dependiendo en sus propios esfuerzos o poder en orar. Nunca debería ser confidente en sí mismo, ni orgulloso. Esto es difícil, entonces Dios nos da problemas. Cómo orar para los misioneros




La vida espiritual

La calidad de ministerio que una persona tenga depende directamente en su relación con el Señor. Es muy importante que cada persona crezca espiritualmente con el Señor cada día. Los predicadores frecuentemente sirven a otros, pero a veces se olvidan de personalmente consumir de la palabra. Las esposas trabajan en Escuela Dominical y otros ministerios, y faltan de comer de la palabra de Dios ellas mismas, y no crecen. Ore por el estudio personal de la Biblia, y su vida de oración (no olvidando la esposa y sus niños y jóvenes). En el ministerio de Pablo, buscó al Señor de dirigir lo que debe hacer y a dónde irse y qué hacer. Esto viene de una buena relación con Dios.




La vida de oración de cada uno

“La necesidad de orar siempre, y no desmayar”Luc. 18:1. Si es extremadamente correcto de estar constantemente orando por sus misioneros, es igualmente verdad que el misionero debe estar saturando su ministerio y vida con la oración que limpia. Es muy fácil para los ministros de caer en el hábito de servir sin orar. Avancemos sobre nuestras rodillas.




La vida familiar.

Otra área donde los misioneros frecuentemente pelean es con sus familias. Las esposas muchas veces no son satisfechas con como las cosas se van, y quieren empujar a sus esposos a hacer cosas como ellas quieren (como Eva en el huerto), y los esposos se irritan o se hace impacientes, y los niños se van locos por el estrés o problemas. Col. 3:21 instruye a los padres de no provoca a sus hijos, para que no se desanimen. En 1Pe. 3:7, después que Pedro instruyó a la mujeres de ser humildes, mansas, y sumisitas a sus esposos, luego les mandó a los hombres de morar con ellas sabiamente, dando la esposa honor, o tratamiento especial, como cosa más preciosa (como el trato de una vajilla fina, no como plástico), para que no se estorben sus oraciones. Cuando nuestra vida familiar está en conflicto o bajo estrés, o en crisis, nuestro ministerio se cae en problemas igualmente. Debemos orar para la armonía familiar y unidad. Una vida familiar estable es refrescante y el mejor retiro aparte de un tiempo con Dios en Su palabra y oración. Ore por la vida familiar.




La tentación y la carne

En Mateo 4, Satanás llevó a Jesús al desierto para tentarle. Ni modo lo que sea la debilidad de la persona, Satanás va a encontrarla y tentarle con ella. Como humanos nunca podemos escapar el problema de tentación. La tentación específica puede cambiar, pero la presencia de tentaciones nunca desaparece. Dios nos manda en Mat. 26:41 a “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Tenemos que poner un constante y diligente guarda en contra de la tentación, y nunca falta en ella. Aun cuando la persona tiene victoria, Satanás nos mete el orgullo y arrogancia porque fuimos victoriosos, y esto es pecado porque no es humildad ni mansedumbre (que son necesarios para la bendición de Dios en nuestras vidas).

Tantos misioneros han fallado por las tentaciones, y muchas veces esto ha sido en la forma de tentaciones sexuales, porque no siguen el mandamiento de 1 Corintios 7 (de siempre tener relaciones con su pareja), o por otras cosas que les detienen en cumplir sexualmente con sus parejas. Para otros, el problema es que el ministerio del misionero ha sido demasiado para ellos, y ellos deciden que quieren “una vida normal”. No fueron llamados. Para otros el estrés de problemas es más que se puede, y problemas económicas (demasiado dinero para que se haga codicio, o no suficiente para que desmayen), pero el desanimo, frustración, o aun amargura causan muchos de salirse del ministerio.




Conflictos y estrés.

Rom. 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

El ministerio en cualquier país es lo mismo, es de tratar con los problemas de las personas en la luz de la Palabra de Dios. Los humanos son obstinados y vagan de las normas de Dios, y esto es lo mismo en cualquier país. Cuando uno enfrenta estos pecados con la Palabra de Dios, la gente va a huir este ministerio u oponerlo desde adentro. La oposición causa gran estrés, desanimo, y problemas para el misionero. Para unos misioneros, la solución es de no predicar tan fuerte la Palabra de Dios, de acomodar el mensaje para el pecado de la gente. Allí es donde el neo-evangelismo empieza, el hacerse suave. Conflicto con otros misioneros es un gran problema que destruye la habilidad del ministro de servir al Señor con gozo. El misionero siempre tiene que recordar

1Pe 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Heb 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.




El evangelismo bíblico.

Hechos 20:27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Frecuentemente parece que iglesias, ministros, y ministerios se pierden su buen entendimiento de qué es el evangelio, y su carácter de enfrentar y regañar el pecado. Iglesias hoy en día buscan éxito (para levantar donaciones) entonces usan un evangelio que no regaña el pecado para obtener más gente. Estos métodos no son bíblicos, mentiras también llegan a ser aceptables para estos (Apo. 2:2). El evangelio es acomodado a los gustos de la gente en lugar de cambiar la gente a los gustos de Dios. El evitar conflicto y la ofensa del evangelio es la única meta permitida. El verdadero cristianismo cuesta aunque e sea gratis. En 2Te. 3:1 Pablo pidió que oraran para que el evangelio tenga libre curso, o sea que avanza sin estorbo. Para una persona de ser salvo, es difícil. Los que hacen esto fácil, quita el arrepentimiento, y muchos más van a aceptarlo. Es otro evangelio (Gál. 1:6-9).




El Desánimo

Deu 1:21 sube y toma posesión de ella… no temas ni desmayes.

Tal vez el factor más fuerte que destruye a los siervos de Dios es el desánimo  Simplemente, las cosas no van como quieres o piensas que deben ir. El evangelismo no está produciendo convertidos, los que viene no quieren servir, orar, ni ofrendar, y todo va mal. Tenemos que orar que nuestros ministros se enfocan en el Señor, para que sus vidas sean libradas de metas incorrectas. Dios es quien que decide el fruto, no nosotros, y no siempre es un reflejo de las cosas buenas o malas en su vida. Nuestro deber es la fidelidad, no el éxito. Aunque e todo está bien en su vida, todavía puede ser que no crece su ministerio. La gente puede ser obstinados, o simplemente Dios no está obrando y no quiere bendecir la gente en tal lugar. Los que envían y apoyan a los misioneros necesitan hacer más que mandar dinero, necesitan llevar la carga del ministerio espiritualmente en oración.




[download id=”8884″]

Más Folletos desde la Categoría

Salir de la versión móvil