ig52 Empujando la Obra de Dios

Empujando la Obra de Dios

Por David Cox

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Lucas 8:1 ​Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

Es triste de ver cristianos que se conforman con “solamente irse al cielo”, y observar pasivamente de lejos la obra de Dios. A la verdad, muchos cristianos piensan que la salvación es algo que no genera obligaciones y responsabilidades para ellos. Disfrutan lo que es la salvación pero nunca toman estos deberes y responsabilidades en serio. Debemos aclarar, que estas cosas no son requisitos para que seamos salvos, o para que “no perdemos la salvación.” Lo que decide la salvación es nuestro arrepentimiento y fe en Jesucristo. Pero por todos modos, hay un deber que debe motivarnos y movernos grandemente. Si Jesús pensó tanto de la obra de Dios que se sacrificó y murió por ello, debemos igualmente tomar el apoyar y promover la obra como algo muy importante para nosotros.

Definiendo lo que es la Obra de Dios

Marcos 16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; :20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Jn 6:29 Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Muchos cristianos, y aun peor, ministros, misioneros, y pastores ni tienen el enfoque correcto sobre la obra de Dios. La obra de Dios es la salvación de individuos, y luego, el entrenarlos en las doctrinas de la Biblia en una iglesia local para que ellos mismos entren en la obra de Dios como ministros. Esto es el corazón de la obra de Dios. La mayoría ha enfocado en aspectos menores de la obra de Dios (música, aconsejar, compañerismo, etc.) y ha dejado lo principal, para que no sea lo principal. Tenemos que regresar a evangelizar en el mundo, y enseñar por medio de los servicios normales de la iglesia local. Tal vez muy pocos se dan cuenta de esto, pero Pablo es el ejemplo principal de cómo debemos hacer la obra de Dios. Hay más información y datos de su ministerio de cualquier otro ministro (excepto Jesucristo), y lo que hizo Pablo era de presentar el evangelio en foros públicos, y organizar iglesias locales de sus convertidos.

Id, Participe, Hazla

Isa 6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
Sal 94:16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos? ¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

Una vez que tenemos claro “qué es la obra de Dios”, entonces tenemos que entender que Dios no permite que ángeles o seres espirituales haga esta obra, sino quiere que los redimidos se hagan voluntarios para hacerlo. Claro que no son capacitados o preparados tampoco. Por esto, Dios usa el cristiano voluntario poco a poco equipando el ministro hasta que está útil para el Señor. Dios piensa que cada cristiano que Dios salva va a ser un siervo útil para el reino de Dios.

Mat 25:30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.,

Es difícil de entender como tantos cristianos entran en el cristianismo para ser salvo, y desde luego, “se paran” y no quieren seguir con los propósitos de Dios para ellos, que es, que ellos sean útiles para el reino de Dios. Claro que no todos los cristianos son llamados para ser pastores, evangelistas, o misioneros, pero sí todos son llamados para participar en una forma u otra en la obra de Dios.

El chiste aquí es que buscas algo de apoyar y ser activo y participar en realmente hacer lo principal de la obra de Dios. O sea, cada oveja debe reproducirse en un nivel uno por uno. Los pastores (como cristianos) deben testificar y evangelizar, y deben reproducir pastores, pero el pastor no debe llevar la carga de toda la reproducción de cristianos en una iglesia. Si cada cristiano en una iglesia gana un alma a Cristo cada año o dos años, la iglesia crecerá tremendamente. Si cada cristiano invita a 3 ó 4 inconversos a la iglesia para que lleguen y acepten a Cristo cada año, igualmente la iglesia crecerá como abundancia. Nuestras iglesias están muriendo porque todo el evangelismo se cuelga en el pastor y tal vez uno u otro hermano. Por los poquitos que entran en la iglesia, los demás allí no tienen la mente de atraer y amar a estos inconversos o bebés en Cristo, entonces los miembros establecidos corren a los nuevos a salirse de la iglesia.

Asiste, Sigue, Apoya

1Te 5:12 Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

Dios ha llamado a unos a ser los meros obreros quienes que se paran enfrente de los demás y hablan, predican, y hacen la obra de Dios públicamente. Pero aunque hay personas que cumplen con la obra de Dios así, muchos más (la mayoría) no son llamados a esto, o son lentamente siendo entrenados por Dios años antes que ellos pueden enseñar a una clase de escuela dominical, o predicar a un sermón. Mientras que aprenden, deben estar atentos y apoyando la obra de Dios en otras formas. Las formas más fuertes y de mejor ayuda son de ser animadoras de la obra de Dios, y ser una parte visible y fuerte de tal obra de Dios. Por esto, hablamos de asistir los servicios, participar en cualquier forma posible, de tener una buena actitud de respecto, apoyo, y gozo sobre lo que hacen los ministros. De atender a los problemas y necesidades de tales obreros “oficialmente en el ministerio” dando para sus necesidades, pero más que ello, debes ser simpático con sus luchas en el ministerio. Vemos más adelante que todos deben orar y dar para la obra de Dios.

1Co 16:18 Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.

Filipenses 2:25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; 29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él;

Pablo tuvo mucha apreciación para Epafrodito porque le animaba y le ayudaba tanto a Pablo en el ministerio. Hay personas así, que tal vez no te dan tanto dinero, pero tienen mucho interés en la obra de Dios que tú estás haciendo, y oren y “están allí contigo” aunque no literalmente, que sientes su compañerismo y apoyo. Esto anima grandemente el ministro de Dios.

Ore, Ore, y Ore

1Te 5:25 Hermanos, orad por nosotros.

Heb 13:18 Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.

Pablo consideró que la obra de Dios depende mucho en el obrar por medio de la oración. En esto, son importantes unos puntos. Vemos en el ministerio de Jesucristo, se quedó la noche orando antes de días muy importantes. Fue una alta prioridad para Él. Primero, las oraciones de uno solo no son suficientes para la victoria (menos que la persona es Jesucristo). Es necesario que tengamos muchos hermanos orando para que logremos la obra de Dios. Segundo, no es tanto que tan famoso, que tan talentoso, que tan inteligente que es la persona orando, sino que tanto que anda con Dios. Las personas más simples y “comunes” (no super-estrellas) son los mejores ayudantes en oración.

Efe 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

La obra de Dios es el estado espiritual de gente, entonces afectamos a esta gente por nuestras oraciones por ellos. Esto es una realidad espiritual que pocos hermanos realmente creen.

Dad Dinero

Gálatas 6:5 porque cada uno llevará su propia carga. 6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

1Timoteo 5:17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

Hay un principio bíblico de que cada cristiano e iglesia deben pagar por la obra de Dios entre ellos. O sea, los salarios de sus ministros y el dinero de pagar su operación ordinaria siempre debe venir de los mismos hermanos entre tal iglesia. Si no tienen dinero suficiente, deben hacer las cosas más austeramente, y deben evangelizar más para su propia sobrevivencia. La excepción a esta regla de acero es que también cada iglesia y cristiano deben donar para que la obra de Dios se expanda a lugares donde no hay iglesias, cristianos, o ministros. Esto se llama misiones, y los que se van en esto son misioneros. El único ministerio bíblico que vemos para alguien llamándose “misionero” y recibiendo dinero de iglesias de donde no ha ministrado personalmente es el ministerio que hizo Pablo (evangelizar y organizar iglesias locales). Todo que no es esto, chupa lo que es el verdadero “misiones bíblico”, y se quita de los recursos de la reproducción de iglesias y cristianos en tierras paganas lejanas.

Filipenses 4:15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.

Primero, vemos el principio de que los que apoyan la obra de Dios por donar a los trabajadores y ministerios de ellos realmente tienen crédito en sus cuentas celestiales. Según vemos claramente que está iglesia dio regularmente al misionero Pablo.

Motiva a Otros a Entrar

Jn 1:40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. 41 Éste halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

A los que no pueden predicar y evangelizar, se puede jalar a los ministros que sí pueden.

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