ig17 ¿Por qué asisto la Iglesia?

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¿Por qué asisto la Iglesia?
Por David Cox
[ig17] v1 ©2011 www.folletosytratados.com
Se puede fotocopiar e imprimir libremente este folleto

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Es extraño porque la gente quiere ir al cielo y no al infierno, pero no quiere participar en las mismas cosas espirituales que estarán haciendo en el cielo cuando llegaran allí. O sea, muchos no quieren irse al infierno, y si uno amenaza a ellos con el infierno si no hace esto o el otro, van con mucha resistencia a participar con tal cosa nada más hasta que piensan que han ganado el cielo de nuevo, y luego se paren. No entienden que los servicios y actividades de la iglesia son la preparación para su vida celestial. Lo que hacen en la iglesia local es preparación para el vivir la eternidad con Dios.

Pero el cielo es un lugar con los hermanos en Cristo igual con donde vive Dios, y la vida eterna va a ser en la comunidad de los hermanos. El rechazo aquí de unos “hermanos” de convivir socialmente y espiritualmente con los demás redimidos tiene base en su error en entender lo que es el cielo y la vida eterna (la salvación). Hay razones muy importantes porque asistimos y participamos en una buena iglesia local. Estas razones también tienen que ver con la comunidad de fe que debemos como salvos de pertenecer a ella.

Salvación es de ser Parte de los Redimidos

Matt 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Lo que enseña estos dos versículos es que fe sin una profesión pública no es suficiente para salvar a uno. Tenemos a fuerzas de confesar públicamente a Cristo. Esto se hace por el bautismo en una iglesia local (una comunidad local de hermanos organizados). Confesamos esta relación salvador por decirlo públicamente, y por cada semana reuniéndonos con los redimidos en una iglesia cercana semanalmente.

Debemos asistir y participar en una buena iglesia local porque de hacerlo es de reconocer que somos parte de un grupo especial llamado “los redimidos”. De ser visitante u oyente en la iglesia no es de asociarse con ella. Podemos definir el ser salvo como de ser parte de este grupo. Ningún ser humano viviría en el cielo sin ser claramente identificado como “un redimido”. ¿Quieres ser parte de este grupo? De contestar “No” es de ser parte del otro grupo, los condenados que van a sufrir en el infierno para siempre. La identificación con los redimidos por ser un miembro activo de su grupo es la profesión más fuerte. De identificarse con ellos y vivir como el ejemplo de Cristo.

¿Con Quién te Juntas?

2Ti 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Dios nos manda de reunirnos en una iglesia local (como los en el Nuevo Testamento) para dedicar esfuerzo y tiempo en cumplir con los propósitos de Dios. Esto es de orar, predicar y enseñar la palabra de Dios, de cantar, y de adorar y alabar a Dios. Típicamente todo esto se ve en un servicio normal de una buena iglesia. También debemos unirnos con los esfuerzos de evangelismo y oración de tal iglesia.

¿Qué declaras con tus acciones?

Como vimos en la sección a la izquierda en Mateo 10:32-33 y Rom 10:9, la salvación es actualmente una unión espiritual con Cristo, en que Cristo nos pone en “el cuerpo de Cristo,” como parte de los redimidos. Según Romanos 10:9, la fe no es suficiente para salvar a uno si no la haces pública. Fe salvadora siempre es pública. Esta confesión pública por tu vida debe ser muy visible, y la forma que es más constante es de identificarse (ser miembro participando) con una iglesia local, y de participar completamente y con gozo y ánimo en ella. Pero ¿Qué declaras cuando (1) no asistes, o (2) no eres participante feliz y gozoso de una iglesia local?  La integración y incorporación del creyente en una iglesia local (no perfecta, pero confesando a Cristo y las doctrinas esenciales y bíblicas) es como confesamos nuestra unión con Cristo. Si la iglesia está mal, encuentra otra, o sé instrumento para empezar una nueva, pero la falta de identificarse bien con el pueblo de Dios en la tierra, en su forma del Nuevo Testamento (una iglesia local) es simplemente peligrosa. Ningún verdadero creyente faltara ser miembro de una iglesia.

La Adoración de Dios

El concepto de “adoración” es una apreciación (verbal o de la mente y espíritu) sobre quien es Dios, y como es Dios en su carácter moral.

Juan 4:23  Mas la hora viene,  y ahora es,  cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad;  porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran,  en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

¿Cómo adoramos a Dios? Este asunto es difícil de definir muy bien, pero esta adoración (o apreciación) de Dios proviene de cómo resultado de una meditación bien profunda sobre un aspecto de Dios, en algo que Dios mismo se ha revelado sobre sí mismo. Adoración fluye de las Sagradas Escrituras porque la fuente de información sobre Dios tiene que ser inspirada, y solamente la Biblia es. Por esto predicamos la Biblia en los cultos. También indica que tiene que ser profundo, implicando tiempo y esfuerzo para entenderlo bien primero, y luego exponerlo bien. Esto causa la necesidad de leer y meditar por un buen rato una porción de la Palabra de Dios. También debe haber una forma de recordar lo que han visto antes, y aquí los cantos y himnos son resúmenes breves de estas profundas meditaciones.

En la iglesia, debemos tener un buen tiempo para reflejar sobre Dios. Este proceso es incompleto y defectuoso si la persona llega a la mitad de un culto. Es insuficiente si la enseñanza es muy corta o si no es bien explicada.

La Alabanza de Dios

El concepto de la “alabanza” se concentra en un reconocimiento sobre el carácter de Dios, en cuanto este carácter de Dios se ha tocado directamente la vida de la persona quien está alabando a Dios. Siempre es una mezcla de la adoración de Dios como fondo, y sobre esto, una experiencia normalmente personal en que el carácter moral de Dios se ha demostrado en una forma especifica, un ejemplo especifico.

Adoración es directamente el carácter de Dios, y alabanza es un ejemplo de este carácter en la vida actual.

Los Sacrificios: El Cantar con Gozo

El cantar cantos y himnos espirituales es una forma de adoración y alabanza. Los cantos tienen que ser de una forma seria y doctrinal. Es una forma en que nosotros expresamos nuestro acuerdo con las doctrinas que contienen. Aquí corritos y cantos mundanos no sirven porque solamente conmueve las emociones sin base en doctrina ni ejemplos de los principios espirituales en nuestras vidas. Tienen que tener buena doctrina para que sirvan.

Los Sacrificios: Las Ofendas

Cada iglesia local debe ser dedicada a existir en la forma que Dios les dio, y luego debe hacer la obra de Dios en interceder para los inconversos y cristianos, y también para evangelizar a los inconversos en su área. Todo esto no se hace sin dinero, y la forma que Dios nos dio para esto es de recibir ofrendas y diezmos para apoyar económicamente la obra de Dios.

Los Sacrificios: La Oración

Hay un mandamiento de Dios de llevar las cargas de uno al otro (Gál 6:2). Para cumplir con este mandamiento con los hermanos, uno necesita tener relación entre sí, y este tiempo de reunión y convivir es antes, durante, y después de los servicios los domingos (y miércoles y los otros tiempos de reuniones especiales). Esto es la forma dada en el Nuevo Testamento.

Una comunidad de Perfecto Amor (Amor Fraternal)

Hay unos cristianos que de plano, dicen que no necesitan la iglesia. Su manera de vida es de (1) nunca irse a la iglesia, o (2) irse solamente ocasionalmente, o (3) no entrar en nada de las actividades sociales, ni trabajos de la iglesia local.

1John 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

El Apóstol Juan empieza capítulo 4 con “Cómo identificamos el espíritu del anticristo”. Un anticristo es alguien que es en contra o el opuesto de Cristo. Juan usa entonces el criterio del amor. Quien que ama a su hermano en Cristo es de Cristo, y el que no, es del anticristo. La iglesia es mucho más que solamente un salón donde aprendes doctrina. Es un encuentro donde poco a poco conoces tus hermanos y convives con ellos. El que no puede amar a su hermano en la iglesia aquí, pues, Juan califica tal persona como “no ha conocido a Dios”, o sea, no es salvo.

1Jn 4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Sirviendo a los hermanos

Mateo 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis 45 entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.

En el pasaje de Mateo 25:31-46, Jesús mismo dice que Dios va a separar las personas en el gran tribunal al fin de Apocalipsis de base de cómo han servido uno al otro, a sus hermanos en Cristo. No puedes despreciar y odiar a tus hermanos en Cristo (porque los que no llegan y conviven con ellos en la iglesia, odian a ellos), realmente ser salvo. Dios usa tu actitud y acciones hacia a tus hermanos como el indicador de tu salvación o la insinceridad de tus votos con Cristo.

Ropa Celestial: Buenas Obras Aquí

Apoc 16:15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

Nuestros labores por Cristo aquí será nuestra gloria o vergüenza en el cielo.

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