fam30 ¿Cómo es el “ser un Hombre de Dios”?

Fam30 Siendo un Hombre de Dios
Fam30 Siendo un Hombre de Dios
fam30-cox-siendo-un-hombre-de-dios-v1.pdf
Version: 1
98.0 KiB
208 Downloads
Details

¿Cómo es el “ser un Hombre de Dios”?
Por David Cox
[fam30] v1 ©2011
www.folletosytratados.com
Se puede fotocopiar e imprimir libremente este folleto
_________

Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. 1Ti 6:11

¿Cómo es el ser un hombre de Dios? Aunque hay muchos hoy en día que hablan de ser “cristiano” o “salvo”, hay muy pocos que quieren ser identificados como “un hombre de Dios”. De ser un hombre de Dios claramente identificado como que “pertenece a Dios” es algo que significa algo. Significa que este hombre ha entregado su vida para su Dios. Significa que él ahora no es suyo, sino que reconoce totalmente su Redentor. No es cosa ligera, pero cada varón salvo de ser uno.

1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Sentado en la Sana Doctrina

1Ti 6:3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, «que toman» la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

La primera marca de un hombre de Dios es su conducta y actitud. Mientras muchos supuestos cristianos son personas que discuten, pelean, y en otras formas tienen costumbres y hábitos de los hijos de Satanás, el verdadero hombre de Dios se sienta en las sanas palabras (enseñanzas, doctrinas, y prácticas) de la Biblia. Observamos que la sana doctrina siempre produce piedad en la persona quien realmente la tenga. En lugar de buscar muestras de espiritualidad que las lleva a su hombro, la doctrina divina afecta verdaderamente y profundamente el hombre de Dios. Él busca y actualmente es cambiado a ser santo, como Jesucristo. Se ve esto con sus relaciones con los demás, porque él no entra en pecados sociales, ni tampoco pelea para que el mundo u otros le estimen honrosamente. Su brújula es puesta en otro camino, la piedad delante de Dios. No le importa tanto lo que otros piensan sino lo que su Dios piensa de él.

2Tim 3:2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Pablo avisó a Timoteo de tener previsto la presencia de falsos que tratan de aparecer como un hombre de Dios piadoso, pero que no lo es. Su carácter podrido es lo que marca que es. Tiene la apariencia de piedad, pero él niega esto por actualmente no ser piadoso. La corrupción de su carácter es lo que es notable aquí. Santos son santos, y no hay excepción. El mundano y carnal no es un hombre de Dios.

1Ti 4:7 ​Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; 8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

El hombre de Dios es una persona que se ha dedicado su vida de ser piadoso, esto es, de vivir Cristo diariamente. Vive sanamente en esta vida, pero también tiene la promesa de Dios en cuanto de la vida venidera. Él pone valor en la piedad.

1Ti 6:5… corruptos de entendimiento y privados de la verdad, «que toman» la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

Hay personas que ven toda la de religión como una forma de aprovecharse económicamente. Actualmente “usan” su conducta cristiana para promover su agenda económica. Allí es la gran distinción entre un hombre de Dios, y un ciudadano del mundo.

Heb 11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 ​Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

El hombre de Dios, como Abraham, tiene su vista firmemente puesto en lo eterno, lo celestial, y no las cosas de esta tierra. Se ve esto en cómo vive su vida, en qué busca de placeres y pasa tiempos, y cómo se dedica a las cosas de la eternidad, dejando muchas actividades y preocupaciones de este mundo.

No Mundano Económicamente

1Ti 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Un hombre de Dios también entiende que es gran logro y que vale infinitamente de ser piadoso, y es feliz y contento en ello. Todo lo que hemos acumulado de este mundo vamos a perder al momento de morir. Nada vamos a llevar a la eternidad. Un hombre de Dios es una persona que medita constantemente sobre este punto, e invierte toda su vida en la eterna. Con lo más mínimo de esta vida, es contento. Entiende que el desear las cosas de este mundo es la perdición, y su vida refleja este entendimiento. No deja que el deseo de tener posesiones y dinero controla y domina su vida. Ve los males que plagan a los hombres de este mundo, y entiende que ni las riquezas ni los placeres de este mundo van a hacer uno feliz ni contento.

2Pe 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,

Todo es transitorio, temporal, y sin valor eterno. La creencia de que Dios va a juzgar al mundo con una destrucción es lo que causa una persona de vivir piadosamente y en santidad. Por esto, el hombre de Dios se desenfoca de este mundo, y se enfoca en vivir para el otro mundo.

Vista en lo Celestial

1Ti 6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

El verdadero hombre de Dios es una persona quien huye las cosas del mundo, y sigue las cosas de Dios. Estos esfuerzos y lo que él ignora o menosprecia marcan el hombre como alguien que pertenece a Dios, o sea, es “un hombre de Dios.”

La Justicia

“Justicia” es de hacer lo que es justo o correcto. La persona que guía su vida en sendas de justicia es alguien que busca con todo su corazón a hacer la voluntad de Dios, y de hacer esto. También podemos pensarlo así, si el pecado es el negativo u opuesto de lo que es la voluntad de Dios, la justicia es el opuesto, es la mera voluntad de Dios. Es el positivo, de perseguir la voluntad de Dios.

La Piedad

1Tim 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.

“Piedad” es definido como el carácter divino de Jesucristo manifestándose en nuestras acciones y actitudes. Es una persona reservada de gustos y placeres, viviendo conforme a una guía moral interna.

La Fe

Tit 2:9 Exhorta a los siervos… 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.

Cuando alguien dice que su vida es una mentira, quiere decir que no es constante, no es siempre fiel, siempre lo mismo. Lo que ve y oye de la persona no es lo que es la realidad de su vida. Dice muchas cosas, pero no es fiel, confiable, constante, estable. El concepto de “tener fe” es de ser siempre lo mismo. Tu dicho es de ser piadoso, y tu conducta consta en cada momento de tu dicho. El concepto es fidelidad, de ser de tal forma que otros y Dios pueden confiar en ti.

El Amor

1Jn 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.

Amor es la esencia de Dios (1Jn 4:8, 16), y Dios nos instruye que podemos confiar en nuestra salvación cuando vivimos amor hacia a nuestros hermanos en Cristo. El hombre de Dios desempeña su carga espiritual por desarrollar su carácter como es Dios. Jamás verás a un verdadero cristiano sin ser metido en un grupo de sus hermanos viviendo el amor que Cristo le ha demostrado por medio de su relación con sus hermanos en Cristo. Por edificar una vida de apoyar y ayudar a sus hermanos cristianos, se hace rico espiritualmente para la eternidad. Su inversión espiritual siempre tiene que ver con la iglesia (la obra de Dios) y los demás redimidos, especialmente los a su alcance localmente, en su iglesia.

La Paciencia

Parte del desarrollo de su carácter es la fuerza moral que se ve en la paciencia. Paciencia significa que no “se entrega la toalla de rendirse” cuando las cosas no van como a él le gustan. Aun con los problemas, aflicción, sufrimiento, o simplemente la agravación que Satanás hace en su vida, sigue como nada ha pasado. Se edifica paciencia y perseverancia sobre la fundación de la fidelidad y constancia.

La Mansedumbre

Efe 4:2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Jesucristo vivió una vida de alto conflicto y agresión en su contra. Siendo supremamente santo y piadoso, su persecución se hizo más grave porque la agresión de los pecadores en su contra no tuvo causa ni excusa. Aun sufriendo injustamente, Jesús siempre demostró ternura y mansedumbre hacia a los demás en su vida. Su humildad y mansedumbre son extremadamente notables. La mansedumbre también es lo que promueve la paz y unidad entre los hermanos, fluye de su profundo amor espiritual.

Tito 2:12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,