cp45 Cristiano ante Eternidad

Cp45 Cox Cristiano Enfrentando la Eternidad
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El Cristiano ante Eternidad

cp45-Cristiano ante EternidadCristiano ante Eternidad. Ante ese trance ¿qué debe pensar y hacer?
Por el Pastor David Cox
Revisión Gramatical y Redacción: J. Luis Flores E.
[cp45] v1.1 ©2014 www.folletosytratados.com
Se puede fotocopiar e imprimir libremente este folleto

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial. 2ª Cor 5:1-2

Unos enfrentan la muerte con miedo y confusión, pero para el cristiano, la muerte es simplemente una puerta a su existencia eterna con Jesús y los santos. No es causa de tristeza ni de miedo. El mismo Señor que promete salvarnos, será quien que nos proteja y cuide para siempre. La muerte es una gran bendición para el hijo de Dios.

¿Por qué existe la Muerte?

Gén. 3:19… pues polvo eres, y al polvo volverás. Eze. 18:4… el alma que pecare, esa morirá.

Rom. 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

La muerte es una realidad para cada ser humano. Todos moriremos porque todos pecamos, y cada pecador tiene la expectativa de la muerte por culpa de su rebelión contra de Dios. Sal 89:48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librará su vida del poder del Seol?

¿Qué pasa después de la Muerte?

1. Sal. 146:4 “sale su aliento, y vuelve a la tierra”
2. Ecl 12:7;

Gén 3:19 Lo físico regresa al polvo.
Sal 104:29 Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.

La Biblia presenta muy claramente que después de la muerte física, hay una vida que sigue para cada quien. Esto es presentado en el pasaje de Lucas 16:20-31: Relato de

Lázaro y el hombre rico.

Las Escrituras ofrecen dos opciones: un lugar de placer y uno de sufrimiento. No hay más. Debemos entender lo que la Biblia narra de esta existencia continuada, posterior a la muerte. El cielo es una continuación de “la vida”. Pero para los que carecen de la salvación, es una muerte segunda. La cual no implica aniquilación, es decir, la no existencia sin conciencia. Sino que habla de tortura física y mental donde el condenado padece concientemente su martirio. Obviamente, el hombre rico continuaba su existencia en el infierno, viviendo terrible tormento continuo, que sufriría eternamente con todos sus sentidos. La muerte es una puerta “a la eternidad”, (o sea, tu vida después de tu caminar en el mundo).

Para los no salvos, es horrible el futuro posterior. Para un creyente, es un punto de sumo gozo poder entrar en la eternidad. Pero, como cristianos ¿Cómo debemos preparamos para la eternidad?

Un estado después de la Muerte

En Lucas 16:20-31 y en muchos pasajes Bíblicos se habla del compañerismo de los santos con los santos.

Es muy claro que tenemos actividad e interacción en el mundo, pero después de la muerte, entramos en un estado intermedio similar a un “sueño”, en el que ya no tendremos participación con las cosas que sucedan en la tierra.

1ª Corintios 15:20;51 describe los muertos como un sueño. Jn. 11:11-14: Lázaro duerme… Hechos 7:60 Esteban “durmió”. Los muertos no saben nada, no tienen conocimiento ni participación alguna en las cosas del mundo.

Ecl 9:5 Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

Job 14:21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá; O serán humillados, y no entenderá de ello.

El hombre rico escuchó cosas, pero no del mundo. O sea, los muertos no se enteran de nada de este mundo: Su propio funeral, el luto de su familia, Etc.

Tu Salvación y tu Relación con Dios

1ª Juan 5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Ante todo está tu relación con Dios, esto es lo que te califica como salvo o no. Muchos salvos tendrán dudas y otras ideas al enfrentar a la muerte. Pero nadie es salvo por otra razón, sino por haber puesto su fe en Jesucristo como su Salvador personal (es esta la relación con el Hijo). Las condiciones para que ciertamente esta fe “sea real”, es la sinceridad que se apreciará en un cambio positivo de vida.

Arrepentimiento, compromiso, dedicación y entrega a Cristo determinan tu sinceridad. Las personas que piensan ser salvos, pero que no viven como tales, tendrán que preocuparse mucho ante a la muerte.

Apocalipsis 2:10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Sobre el tipo de muerte que sufrirás, ya sea por enfermedad, accidente, Etc., tienes la promesa de vida si caminas fiel con Dios. El verdadero cristiano vive su vida en una relación intensa con Jesús. Si has confiado en Él toda tu vida después de haberle recibido en tu corazón (Juan 1:12), entonces el fruto espiritual de tu vida te dará la confianza en los últimos días.

¿Qué has hecho con tu vida?

Heb 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Cuando uno enfrenta la eternidad, comienza a colmar las cosas espirituales. Es importante vivir la vida EN LA LUZ DE LA ETERNIDAD, siempre reconociendo que Dios te premiará por lo que eres.

Heb 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Lo que hace diferente al cristiano de los demás, es que sabe firmemente que Dios va a premiarle por lo que es. Su fe en Jesucristo causa que sea un hijo de Dios. Asimismo, esta fe cambia totalmente su vida, tanto, que se dice que “ha nacido de nuevo”, y ahora es “una nueva criatura”.

La preparación más importante para la muerte es el arrepentimiento.

Lucas 13:3 No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.
Hechos 26:20 sino que anuncié… que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

Si no vives tu vida rechazando el pecado, no creas que al final, milagrosamente vas a ordenarlo todo. Tu relación con Jesús te obliga a rechazar y abandonar el pecado, y buscar su voluntad. Dios requiere evidencia en tu vida. No somos salvos por nuestras obras, pero la fe salvadera en Jesucristo siempre produce una vida con abundante evidencia de un sincero arrepentimiento y amor para Cristo, ahora en forma de buenas obras. Esto es venir a Cristo para amarle y ser como Él es moralmente.

Juan 5:40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

La fe en Jesús es solo un lado de la moneda, abandonar el pecado es la otra cara de esa moneda. Diariamente debes arrepentirte de tus pecados y hacer lo necesario para abandonarlo y hacer la voluntad de Dios.

2 Ped. 3:14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

Sal 4:4 Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad.

Pro 28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Dios nos perdona si confesamos y nos arrepentimos. Esto no es un suceso que ocurra solo en el lecho de muerte, sino diariamente.

Mat 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

Es importante que en esta vida, en la que estamos siempre pendientes del cielo, pongamos nuestra esperanza, energía y recursos en lo eternal.

Cómo salimos de esta Vida

1 Reyes 2:2 Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre.

Para muchos, los últimos días de su vida tal vez sean llenos de dolor y tristeza. Pero al enfrentar a la muerte de frente, es cuando se manifiesta la fe. Jos 23:14 recuerda que ninguna de las promesas de Dios ha fallado. La firmeza y fidelidad de Dios es donde reposamos en los últimos momentos de esta vida. En 2º Reyes 20:1, Dios previno a Ezequías “ordena tu casa, porque morirás”. Es adecuado poner en orden las cosas para después del deceso .

El cristiano fiel puede enfrentar la muerte con confianza y sin miedo, porque Dios es fiel. Sal 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. La muerte es solo ir a vivir para siempre con Jesús, Él te ama.

Preparándose para la Muerte

1. Buscar el Cielo. Mat 6:33 buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Este consejo es bueno para toda la vida, y mucho más al enfrentar la muerte.

2. Esperar la Resurrección. Juan 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

1ª Tes 4:13-18 Todo el punto de ser salvo, es que Jesús te rescata y te lleva al cielo con Él. Hará esto con tu alma y en la resurrección, traerá tu cuerpo de nuevo.
1ª Tes 4:17 así estaremos siempre con el Señor. Los creyentes ya muertos y los vivos, serán unidos con Jesús en el momento del rapto.

Adiós

2ª Cor 5:6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
Apo 14:13 Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

Lo mejor, es que sigue obteniendo premios aunque no exista la persona.

Filipenses 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Para el cristiano, la vida es para servir a Cristo realizando la obra y la voluntad de Dios. Para él, el morir es mucho mejor, porque se incorpora a su salvación.

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